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Chow-Chow

 

 

INTRODUCCIÓN A LA RAZA

Chow-Chow: esta extraordinaria raza de origen asiático, tiene una antigüedad de mas de 2.000 años, creyéndose que fueron traídos a la China, por los invasores bárbaros, en tiempos remotos.
Se cree que los primeros Chow-Chow llegaron a Europa, alrededor del año 1800, traídos como curiosidad por unos marineros. Al occidental le llamaba la atención, por varias razones, en China era utilizado como alimento de lujo, su lengua y paladar son negros-azulados, sus corvejones son casi rectos, a diferencia de las otras razas caninas y la extraordinaria leyenda china que da su origen como del enamoramiento de una osa panda y un lobo siberiano.
Es un perro de talla mediana, equilibrado, hasta cierto punto tímido con extraños, orgulloso, ladra muy poco, de gran salud, son de poco comer. Perros longevos, no siendo necesario baños seguidos, ya que es limpio. Es un excelente guardián defensivo, por su carácter fuerte.
No se lo domina con prepotencia y sí con educación e inteligencia.
Existen diversas variedades de pelaje, de un color solo cada una. Dorados, color fuego, negros, plateados y blancos (muy raros y valiosos). Nuestro criadero trajo en 1994, los primeros ejemplares conocidos en Uruguay, de esta raza. Hoy en día, tenemos Chow-Chow negros y color fuego.

Fotografías Chow-Chow

CARACTERÍSTICAS

Su retraimiento, así como su carácter leal y apacible lo hacen ganar gran admiración. Es temperamental, especialmente el macho pero en líneas generales resulta tranquilo. En siglos pasados fue usado para diversos trabajos, como tirar de trineos, y cacería, lo que indica un carácter maleable para la educación. Algo para destacar en él, es lo limpios que son, tanto para el acicale personal, como para el lugar donde están. 
No es bueno prepotearlo pues por su carácter, no se va a quedar quieto. Hay que educarlo con firmeza, pero con cariño, necesitan dueños que no se dejen dominar.
En cuanto a la alimentación, no es de mucho comer, ni selectivo.
En lo que se refiere a su salud, dan muy poco trabajo, como lo he verificado en mas de 15 años de criarlo.

CONVIVIENDO CON ÉL

El Chow-Chow por su carácter tranquilo, no molesta en nada, aunque el ambiente sea pequeño. Se adapta perfectamente a vivir en apartamentos y la gran ventaja del poco o casi nada ladrar, así como el ser muy limpio, lo hacen ideal. Como todo perro necesita paseos diarios, pero no es de gran ejercicio y si de caminar tranquilo, de lado del dueño. Aunque parezca que no, su pelo no lo molesta en verano, teniendo un lugar con sombra. No es conveniente esquilarlo, pues después cuesta venir nuevamente el pelo y no con la belleza del anterior.  

Fotografías Chow-Chow

BAÑOS Y CUIDADOS

El pelo del Chow-Chow es lanudo, grueso y si se tienen mínimos cuidados, se puede mantener bien. Estos mínimos cuidados, pasan por cepillarlo  cada 10-15 días o menos si se tiene disponibilidad. Comenzar con esto, desde cachorro, jugando con él, para que este momento sea lo más agradable posible para el cachorro y para el dueño. Háblele y acarícielo, mientras lo peina, ya que de esta forma, el Chow-Chow verá con agrado cada vez que agarre la cardina y el peine. La cardina es un cepillo de alambre flexible, que no lastima pasándolo suavemente y sirve para abrir y airear el pelo, sacar los pelos muertos, así como la suciedad mayor. El peine de metal, se usará para el peinado final y para eliminar los nudos. Si hay nudos muy grandes o demasiado enredados, deshágalos con los dedos. No le dejé el collar puesto a no ser que salga a pasear con él, pues dejándolo ayuda mucho a enredar el pelo en el pescuezo.
En lo que se refiere a baños, solo hágalo cada 30-40 días, ya que con  un buen trabajo de la cardina le va a mantener limpio. Se llama "baño seco". Como toda raza mediana o grande es conveniente sacarle una placa de cadera al año de edad, para detectar la posibilidad de displasia. El Chow-Chow, no le dará problemas, si usted lo educa con cariño pero con firmeza, sin desafiarlo.

 

UNA LEYENDA DEL CHOW-CHOW

En el siglo XIII en la lejana Mongolia, tierra inhóspita y cruel, nacía un poder militar que arrasaría muchas ciudades del mundo y costaría miles y miles de vidas, fueran civiles o militares.
En 1206 a los 45 años de edad, un mongol violento y cruel, pero con arrasador liderazgo, Temudjin, fue proclamado “Gengis Khan”, soberano universal de todos los pueblos mongoles.
En pocos años construyó la máquina de guerra más perfecta de su tiempo, un ejército disciplinado, feroz y dispuesto a todo para conquistar.
En mayo de 1215 atacó China, conquistó la capital Zhongdu de la dinastía  Jin, destruyéndola totalmente y matando a casi toda la población.
Pocos se salvaron y uno de ellos Yeh-lu-chin-ts-ai, junto con un Chow-Chow, son los personajes centrales de nuestra leyenda.
Yhe era un joven mandarín (noble), de gran sabiduría y cultura, del que se decía que era practicante de brujerías. Tenía un fiel compañero que a todos lados lo acompañaba y con el que parecía que hablaba, un hermoso perro Chow-Chow, de hirsutos cabellos dorados, mirada inteligente y penetrante. Cuando Gengis Khan invadió el palacio en el asalto final, Yeh fue uno de los que más luchó y aunque era atacado por 3 o 4 mongoles al mismo tiempo, parecía que un escudo mágico lo protegía de las espadas enemigas. Finalmente fue capturado, bañado en sangre de mongoles muertos, pero sin un razguño. Atado del cuello junto a sus conciudadanos, se dispuso a esperar la muerte ya anunciada por Gengis Khan. En el siguiente amanecer su cabeza formaría parte de una impresionante pirámide de la victoria, compuesta por miles de cabezas de chinos, los sobrevivientes capturados.
Ya lo había dicho Gengis Khan, “La mayor alegría de un hombre es la victoria; conquistar el ejército enemigo, perseguirlo, quitarles sus posesiones, reducir su familia a las lágrimas, cabalgar en sus caballos y violar sus esposas e hijas.”
Ninguna piedad podían esperar los prisioneros de este sádico conquistador.
Dormía tranquilamente el verdugo de los verdugos, cuando presintió que algo o alguien lo observaba. Se despertó con su arma ya en la mano y en medio de la tienda de campaña, ve un hermoso perro Chow-Chow, que lo mira fijamente y sorpresivamente le comienza a hablar, ante el asombro de Gengis Khan.
“tu estas llamado a conquistar enormes territorios, destruir grandiosas ciudades, a ser glorificado por tu pueblo, a cabalgar sobre cadáveres de cientos de miles de enemigos, pero no cabalgarás sobre el cadáver de mi amo y amigo. Mañana cuando comiencen a asesinar a los prisioneros, respetarás la vida de aquel que este atrás mío, sino, el único poder que tienes que temer, poblará tus mejores sueños de pesadillas, te quitará la descendencia y te sumirá en la locura”.
La tienda fue invadida por la oscuridad y no vio mas al Chow-Chow.
Temprano en la mañana, miles de prisioneros comenzaron a ser decapitados frente a Gengis Khan y todo su ejército, que gritaba con demencial alegría ante cada muerte. Cuando a media mañana, frente a Gengis Khan, colocaron al siguiente prisionero, un Chow-Chow aparece majestuoso y se para delante del condenado, mirando fijamente al conquistador. Este palidece y con voz vacilante ordena que a Yeh le sea respetada la vida.
Dicen que Yeh fue su consejero moderador, que convenció a Gengis Khan de lo innecesario de crueles matanzas. Que le enseñó a organizar el gobierno de la China conquistada, siempre acompañado de su fiel Chow-Chow.
 Cuando el Chow-Chow murió, Gengis Khan ordenó trasladar su cuerpo, custodiado por un ejército mongol de 10.000 soldados a la destruida capital china, donde había nacido el Chow-Chow y allí se construyó un impresionante monumento funerario.
Hoy en día en las antiguas llanuras donde estuvo la ciudad de Zhongdu, todavía se ve la enorme base de piedra de lo que fuera un monumento funerario y en noches claras, los pastores de la zona, juran ver un dorado Chow-Chow, rondando el lugar.

 

 


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