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"Casi"

Este cuento es sobre una labradora y el extraordinario sexto sentido que tienen los perros para presentir hechos catastróficos.
Corría  el año de 1940 y Gran Bretaña sufría los efectos tremendos de los bombardeos alemanes y de sus mortíferas bombas voladoras V2.
Estas bombas, verdaderos antecesores de los actuales misiles, llevaban la destrucción a las principales ciudades inglesas y más que nada a Londres.
Muchas familias habían salido de las ciudades, buscando la seguridad de la campiña, yendo a casas de parientes o a sus propias propiedades, cuando las tenían.
Una de estas familias eran los Langley, John y Ethel, sus dos hijos Leny y Carol, de 6 y 2 años y una adorable perra Labradora llamada “Casi”.
¿Por qué este extraño nombre ¿Déjeme contarles y lo entenderán?
“ Casi “ era una Labradora que desde que nació fue de la mitad de tamaño que lo normal. No era enana, ni deforme, sólo una exacta réplica de la raza pero en miniatura.
Cuando Ethel Langley, la recibió con casi un año de edad, exclamó, “ Pero esto no es un labrador, mas bien, es casi un labrador”. Ahí el marido ya la rebautizó diciendo “ Pues te llamarás Casi “.
Los Langley, habían salido de Londres, hacia una pequeña propiedad que tenían cerca de las costas del canal de la Mancha, en la localidad rural de Pandington, zona famosa por sus excelentes mermeladas caseras, como lo pude comprobar en mi último viaje a Inglaterra, y evidentemente fue donde me hicieron este relato. 
La señora Langley y sus hijos pasaban tranquilamente los días disfrutando de ese tonificante aire marítimo, de las costas inglesas.
En la zona prácticamente no caían bombas y sólo de vez en cuando se veían pasar aviones militares, algunos de la RAF, otros de la LUFTWAFFEN.
Una hermosa tarde de primavera la familia estaba en la huerta a unos 100 metros de la casa, la señora cuidando los vegetales y Leny jugando con Casi, mientras Carol reía de esos juegos.
Sorpresivamente la labradora paró de jugar y se quedó 2 o 3 segundos mirando hacia el mar. Enseguida de un salto tomó a la beba de la ropa con sus dientes y salió corriendo hacia la casa, Ethel pensó que la perra había enloquecido y asustada, gritándole a Casi, salió corriendo detrás de ellos, seguida por su hijo.
Entró corriendo a la casa y vio a Casi lamiendo a la beba, a la que había dejado sobre la alfombra.
Cuando, furiosa iba en dirección  de la perra, se sintió una tremenda explosión, volando en pedazos los ventanales de la casa y tirando al piso a la señora y a su hijo.
Ethel se levantó con alguna dificultad y se acercó a sus hijos, viendo algunas heridas superficiales, provocadas por los vidrios. A ella le dolía mucho el hombro y sangraba bastante de un corte en la pierna, abrazando a su hija, salió rengueando y vio que en donde antes estaba la huerta, donde se encontraban minutos antes, había un enorme agujero, provocado por la explosión de un V2.
“ Casi “ les había salvado la vida. En el pueblo, unos decían que fue casualidad, otros que había sentido el característico silbido de estas bombas. Pero ¿cómo “ Casi “ asoció ese silbido al peligro mortal, si nunca había presenciado la caída de una V2 ?


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